miércoles, 2 de mayo de 2012

Nicoya y la leyenda del "Cerro de la Cruz"


Iglesia Colonial de Nicoya
Cada 3 mayo suben hasta la cima del "Cerro de la Cruz" los nicoyanos orgullosos de su cultura, ésta montaña se encuentra ubicada al sur del centro de Nicoya, en Guanacaste; Costa Rica. Algunos suben peregrinando con fe, otros a fines de divertirse o ejercitarse y alguno que otro curioso que se deja ir por la invitación de un amigo. Y es que cada vez me enamoro más de mi país (dejando a un lado su gobierno de porquería), mi Guanacaste y sus costumbres y tradiciones, que desde la escuela nos enseñan a todos a valorizarlas y resguardarlas con amor por siempre.
Leyendo e investigando un poco sobre esto, redacto para ustedes una mágica e interesante reseña:

Cuenta la leyenda que en épocas de la colonia, donde nuestras tierras eran habitadas por indígenas muy protectores de lo que era en ese entonces sus raíces y arraigados a lo que los hacía un grupo de singular comportamiento, llegó a Costa Rica; procedente del pueblo de Nandaime; Nicaragua, un indígena sacerdote que como único equipaje cargaba una bolsa donde traía consigo 3 enormes y extraños huevos de serpiente.
Algunos cuentan, que la presencia de aquel enigmático sacerdote no trajo en sí, y como todos pensarían; cosas buenas, si no todo lo contrario, y que al poco tiempo de su visita desapareció sin dejar huella ni rastro alguno, se dice que uno de aquellos huevos fue enterrado en Nicoya, otro en Tipitapa Nicaragua y que el tercero fue llevado hasta Cartago, donde otro devoto cura o sacerdote conocedor de las "artes oscuras" descubrió las intensiones del indígena visitante y logró destruir el huevo de manera eficaz.
El sacerdote pudo darse cuenta de la existencia de los otros 2 huevos, y un 3 de mayo, cuando llegó a Nicoya tratando de resguardar el mal que podría causar aquel huevo en ese lugar, se encontró con la peor de las sorpresas; una enorme serpiente despertaba después de una fiera batalla entre líderes de tribus indígenas, causando estragos y desesperación entre los habitantes, el sacerdote con mucho esfuerzo logró atar al salvaje animal, y lanzándola hasta el fondo de una laguna que se encontraba cerca de las faldas del cerro y ahora en las profundidades de éste, desapareció cayendo dormida una vez más, quedando escondida por su totalidad.
Calle céntrica
Como precepto para los indígenas de Nicoya y para que la enorme serpiente no despertará de nuevo y destruyera el pueblo por completo, el buen cura ordenó levantar de inmediato en la parte más alta del cerro; tres grandes cruces y la obligación del pueblo de peregrinar hasta la punta cada 3 de mayo sin oposición alguna.

Hoy en día, únicamente se mantiene una de la tres cruces en la cima del cerro, lo que explica el cambio de nombre de "Cerro de las Cruces" al ahora nombrado "Cerro de la Cruz", ésta es una hermosa tradición que se pierde en el tiempo y en el espacio, y que se ha ido pasando de padres a hijos a través de la riqueza de la tradición pura Guanacasteca.
Fieles a lo estipulado, desde muy buena mañana, grupos de vecinos nicoyanos y algunos visitantes, inician el cansado ascenso hasta la cumbre del cerro, para cumplir con aquella demanda que permita mantener "dormida por siempre la enorme serpiente", algunos escalan por una calle estrecha construida al lado derecho del cerro, y los mas valientes y atrevidos, suben por la famosa "pansa" (el frente empinado del cerro), donde pueden sufrir peligrosas caídas y del ataque de serpientes, ya que este camino se encuentra en los más denso del bosque seco, y esta plagado de millones de nidos de serpientes cascabel; que según creencias son las pequeñas hijas de aquella serpiente dormida, se cuenta como obligación tradicional que el que sube por la "pansa" debe bajarlo por la "pansa" igualmente, volviendo así doblemente peligroso el camino hasta el suelo dócil en las faldas del cerro.
Existen cualquier cantidad de historias secundarias sobre este cerro, como por ejemplo la  historia del "león" que sube a la cima por las noches y se escucha su imponente rugido anunciando su presencia y la aparición de indios y voces fúnebres por los caminos hasta la cumbre.

Cerro de la Cruz
Cuentan los señores; los mas viejos del lugar, que cuando calienta el impregante sol del verano, y el silencio llena la pampa, con mucha atención se puede escuchar un silbido que brota desde lo más profundo del cerro.
"-¡Lo oye! Esa mismita es la serpiente que duerme profundo, allá en el cerro de la cruz"

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